En Aller nos apasionan las emociones humanas y queremos representar esos sentimientos por medio de joyas y accesorios. De profesión soy odontóloga, pero no ejercí. Me casé joven (de 23 años) y no teníamos mucho presupuesto para hacer las argollas, por lo que mi papá ofreció donar la mitad de su argolla (que era bastante gruesa) para que usaramos su oro. Un día fuimos a un taller a visitar a un joyero y ví que de la argolla de mi papá se recortó, el oro sobrante se volvió líquido, le dieron formas y golpes que yo no entendía aún y finalmente se volvieron 2 argollas nuevas y mi papá quedó con una argolla mas discreta que dió vida a 2 más. Ese día entendí que por medio de las joyas se puede expresar amor en niveles altísimos y que quería vender joyas por el resto de mi vida.
Acompáñanme en este proceso hermoso, love.